
Más allá de estas ventajas inmediatas se esconde el hecho de que la fealdad no existe en nosotros, como no existe la muerte propia. Mueren los otros, son feos los otros, al igual que son guapos los otros. Nosotros pasamos por la vida ciegos a nuestros dones. Tú no eres feo, sólo necesitas quererte más y sentir que la llamada belleza no es más que una convención social que muda con el tiempo. Pero mientras sigas sintiéndote feo o sigan haciéndote sentir feo piensa al menos en los males de los que te estás librando.
Que vivamos los feos!